SERGIO GARCÍA Y DOCENTES OBSERVAN
los últimos detalles a segundos que llegue
el hormigón a su lugar. Se ven rostros de
preocupación y ansias, muchos trabajaron
hasta la madrugada para dejar todas las
cosas en su lugar. Hay que recordar: el
hormigón no perdonan ningún error y
la presión es muy alta y puede salirse de
control. Sin embargo, también existe
confianza, porque se aplicaron los
conocimientos y las técnicas correspondientes.
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